Cefalea

Reseña

En la División Neurología del Hospital J. M. Ramos Mejía, funciona el Gabinete de Cefaleas que se dedica a la atención de pacientes con esta dolencia.

El dolor de cabeza es una alteración muy frecuente que puede estar provocada por múltiples causas. La mayor parte de los individuos que sufren esta alteración tiene cefalea tensional o migraña; pero se debe estudiar correctamente a la persona que está aquejada de esta molestia para descartar otras causas productoras de dolor de cabeza. A continuación describimos algunas situaciones que pueden acompañarse con dolor de cabeza:

  1. Tumores cerebrales.
  2. Malformaciones arterio-venosas intracraneanas (aneurismas, angiomas, etc.).
  3. Alteraciones inflamatorias o infecciosas intracraneanas, como las meningoencefalitis.
  4. Dolor de cabeza posterior a una crisis epiléptica.
  5. Perturbación del estado de ánimo (depresión, ansiedad, etc.).
  6. Inflamaciones o infecciones de estructuras cráneo faciales (sinusitis, odontopatías, alteraciones oftalmológicas u otológicas, patología de la articulación témporo mandibular).
  7. Enfermedades vasculares (arteritis, disección de grandes vasos, hipertensión arterial, etc.).
  8. Neuralgias (trigeminal, glosofaringea, de otros nervios cráneofaciales).
  9. Enfermedades sistémicas (desmielinizantes, lupus, etc.).
  10. Cefaleas que sobrevienen durante la actividad sexual o física, durante el sueño o con la tos.

La atención de una persona que sufre cefaleas debería ser efectuada por un neurólogo adiestrado en este tema y conviene seguir los siguientes pasos:

  1. Anamnesis (interrogatorio) minucioso al paciente y eventualmente a sus familiares.
  2. Examen clínico general y neurológico.
  3. Efectuar estudios complementarios, especialmente con imágenes.
  4. Iniciar el tratamiento que debe ser preventivo (si fuese necesario) y para la crisis, evitando la utilización de fármacos ergóticos que son los principales productores de abuso de fármacos y de la cefalea crónica diaria. No obviar el manejo psicoterapéutico y las medidas no farmacológicas.
  5. Seguimiento frecuente del paciente.